
Ahora que está recién terminada la Semana Santa de este año 2008, cuando aún tengo sobre mi cuerpo las huellas de la hermosa procesión que el pasado Viernes Santo tuve la inmensa fortuna de vivir por las calles de Murcia, quiero dejar por escrito un pensamiento en voz alta, que para eso tenemos este blog.
Nazarenos todo el año. Esta frase, es como un lema que define una forma de vivir la Semana Santa. Nazarenos, que independientemente de los nacidos en la ciudad galilea de Nazaret, se dice de aquellos individuos que pertenecen a una Cofradía, Congregación o Hermandad, para ejercitarse en obras de piedad, y que suelen hacer estaciones de penitencia durante la Semana Santa.
Nazarenos todo el año, son aquellos que en su vida cotidiana, jamás se desprenden de aquello que les une a grupo afín a Jesucristo, y que viven durante 365 días por y para la Semana Santa. Aquellos que comparten con sus hermanos cofrades sus penas y también su alegrías.
Nazarenos todo el año hay, sí, pero pocos. Abundan más los que tan solo pretenden pasear durante un rato por las calles de la ciudad (en este caso la de Murcia) bajo una túnica (en este caso de color morao) y luego si te he visto ni me acuerdo.
[No me acuerdo del compromiso, ni del como, ni del porqué soy nazareno. Ni sé quien es Cristo, ni puñetera falta que me hace (piensan). Algunos hay, que a pesar de llevar muchos años compartiendo túnica, sangre, sudor y lágrimas, se esconden cuando alguien les dice una verdad, mejor dicho una mentira, que llevan oculta. Algunos de ellos, usan el título de nazareno en beneficio propio, olvidándose por completo, de la verdadera razón por la que año tras año visten una túnica, y portan sobre sus hombros un misterio de la Pasión de Jesús.]
A veces, es muy difícil de distinguir a esta clase de nazarenos de papel de entre los verdaderos nazarenos, aquellos que desprenden su amor a una Hermandad, Cofradía, Túnica, o a Cristo en definitiva. Éstos si son Nazarenos todo el año. Los que jamás abandonan, los que no se esconden y marchan erguidos y con la cabeza alta, los que demuestran en cada uno de sus actos y en cada una de sus palabras, que son capaces de compartir. Sí, compartir, esa palabra tan usada, pero tan poco ejercida. Los que no dudan en abandonar su ego, y demuestran su amor. Sí, su amor, esa palabra tan pronunciada pero no siempre practicada.
El caso es que Nazarenos todo el año los hay, y doy gracias a Dios de que me haya hecho conocer a unos cuantos, o a unos muchos según se mire. Brindo por ellos.



6 respuestas hasta el momento ↓
pedro zamora romero de castellon // Marzo 25, 2008 a 2:45 am |
Que razón tienes Antonio, que pocos nazarenos autenticos hay en esta ciudad tan “nazarena”. Yo tengo el Honor de conocer a algunos de esos nazarenos de pura cepa, de los que a lo mejor no saben calzar muy bien un estante, o cargar adecuadamente su trono pero que siempre se desviven por y para el prójimo, siempre dispuestos a la llamada de su Cofradia. En fin cada uno de estos nazarenos vale por 1000 de los que se visten de nazareno,presumen de ello y sin embargo son presos de su egoismo, aunque ya lo dice el refrán ” … aunque la mona se vista de seda, mona se queda”.
Anónimo // Marzo 26, 2008 a 2:46 am |
Comprendes ahora querido Antonio mi lucha de siempre por conseguir que nuestro grupo sintiera ese espiritu? Mi filosofia ha sido siempre que, no solo el dia de la Procesión cuando nos ponemos la túnica nos digan por alli viene un nazareno, es que cuando nos vieran de paisano tambien nos conocieran como tal, eso se consigue durante todo el año, estanto siempre al servicio de la Cofradia que representamos, en nuestro comportamiento diario. ¿Te acuerdas del librico que hicimos con dibujos de Burgueño? En la portada estaba impresa la frase, e incluso en el texto se decia: “Nazarenos todo el año” . Nazareno es servir, no servirte de. Es tener presente durante toda nuestra vida la escena que portamos en Viernes Santo. Jesús hombre, sufriendo una tremenda angustia, pero, con una inmensa seguridad en el Padre de que le ayudará a pasar su Cáliz de amargura. Tambien nosotros pasamos en la vida nuestras amarguras pero si tenemos fé y confianza en nuestro Cristo de la Oración, con toda seguridad nos confortará.
Bueno Antonio, son las sdos y media de la madrugada, te prometo que seguiré escribiendo en otro rato. Un abrazo “pedazo de Nazareno”
pedro zamora (padre) // Marzo 26, 2008 a 2:47 am |
Bueno se me olvidó poner el nombre del autor del comentario
Tu Cabo de Andas Emerito
Antonio Jiménez // Marzo 27, 2008 a 1:20 am |
Como no me voy a acordar, amigo Pedro, del título del libro.
Lo tengo bien presente… y termina así el texto de D. Carlos Valcárcel Mavor…
…Para los nazarenos de la Oración del Huerto es el final de un tiempo, si, pero el inicio de otro, que se llenará de convivencia, fraternidad, amistad no interrumpida por doce meses de distancia, ilusión renovada, espera esperanzada. Amor continuado a las cosas de Nuestra Semana Santa y de nuestra Murcia de siempre y para siempre…
Kuriko // Abril 7, 2008 a 7:53 pm |
Si me lo permite, voy a dar mi “humilde opinión” al respecto, el comentario que realizó en este post es conmovedor y quería decirle lo siguiente, llevo años sin bajar a las procesiones, unos porque me fuí a vivir fuera y otros porque el sentido de la Semana Santa se ha perdido, como bien comenta la mayoría no sabe que es ser nazareno, con esto no quiero decir que yo lo sepa,ni mucho menos, me alegro que haya gente como usted que viva con ese sentimiento de nazareno todo el año, que no se tome la Semana Santa como un jolgorio, cuando digo jolgorio imagino que sabe a lo que me refiero.
Espero que no le haya molestdo mi comentario.
Un Saludo KuriKo.
Antonio Jiménez // Abril 8, 2008 a 12:14 am |
Tus comentarios KuriKo son bien recibidos… tan solo quiero decirte que no estoy de acuerdo con tu frase en la que dices que se ha perdido el sentido de la Semana Santa, creo que todo lo contrario, cada año que pasa cobra más sentido. Cada año que pasa, se nos olvida que hace 2000 años un hombre fue un ejemplo de vida para nosotros y apenas le prestamos atención. Por eso que menos que una vez al año lo recordemos en las calles y plazas de nuestros pueblos.